Salir del camino más transitado

Comida, Consejos de viajes, Viajes

El nombre de este post también podría ser:

De cómo logramos salir del camino más transitado, o cómo nos encontramos con una laguna rodeada de mangos de azúcar en San Andrés

Viajar y salir del camino más transitado

Hay muchas muchas formas de viajar. Personalmente, desconfío de los que ponen los viajes por arriba de todo y miran por sobre el hombro a las personas que viajan poco, hacen viajes cortos, no se gastan todo lo que ganan en viajar o peor aún, trabajan en un empleo convencional y lo disfrutan. Pero eso se debe, seguramente, a que me dan desconfianza las obsesiones, sectas y fanatismos de cualquier tipo y siento que esa comunidad extremista de “viajeros pero no turistas” (así sean turistas en lo más puro del término) es solo una más de todas ellas (sin embargo, sí creo que se puede ahorrar algo de formas no dañinas, como te explico aquí).

Al final, creo que casi todas las formas de viaje tienen alguna cosa válida, así sea que la persona que se mueve vea algo distinto y eso le cambie la vida aunque sea de forma mínima. Sin embargo, como en todo, hay cosas que resalto de ese grupo: una de ellas, ir a los lugares menos transitados.

San Andrés, mar cristalino azul con barco encayado. Salir del camino más transitado

Eso fue lo que hicimos al terminar del colegio, hace casi diez años, cuando hicimos el tradicional (en esa época) viaje a San Andrés a uno de esos hoteles todo incluido que después aprendí que no eran tan buenos con las comunidades. El punto parecía ser muy claro para la mayoría: tomarse todo el alcohol disponible en la barra libre y luego un poco más. Con mi grupo de amigos cercanos de esa época, decidimos conocer más a fondo la isla. Alquilamos uno de los carritos de golf (es tan pequeña que eso es suficiente para moverse) y Camilo al volante, decidimos darle la vuelta. Un señor isleño, creo que se llamaba Alfred, se ofreció a darnos una vuelta y mostrarnos los mejores lugares.

Cementerio de San Andrés, Colombia, en la playa. Viajar y salir del camino más transitado

El paseo con Alfred

Fuimos a los más turísticos, por supuesto, como el hoyo soplador, la cueva de Morgan y todo eso, pero además nos ofreció llevarnos a un lago del que ninguno había oído nunca. Allá fuimos a parar. Una laguna en medio de la isla, en medio de la selva, más salvaje que todo lo otro que veíamos. Había unas ruinas a lo lejos y unas vacas.

Nos quedamos ahí un rato, contemplándola, hablando, comiendo muchos de los mangos de azúcar que había por todas partes. Amarillos, jugosos, dulces, de esos de los que si quieres te puedes comer hasta la cáscara. Alfred (supongamos que mi memoria sí está bien en este punto) nos mostró una planta rarísima que tenía un jugo que parecía sangre pero cuando la probabas sabía a chocolate. Es la fruta que sale en la foto del título Nunca más la he visto y no recuerdo su nombre (¿alguien la conoce y sabe cómo se llama?).

Big Pond en San Andrés, Colombia. Viajar y salir del camino más transitado

Comida típica, luego de los mangos: el rondón

Después de un rato, Camilo y yo le dijimos a Alfred que si nos podía llevar a comer rondón, el plato típico de la isla que estaba empecinada en probar. Los otros no quisieron. Nos dejaron entonces en un restaurantico al lado de la carretera, lo que en San Andrés, donde la única carretera le da la vuelta a la isla, quiere decir junto al mar. Era una casita de madera, chiquita y llena de gente de allá. Nadie del interior. Seguramente hablaban creole, pero en esa época creo que no me fijaba mucho en eso.

Raizal en San Andrés, Colombia. Viajar y salir del camino más transitado

Resulta que, como aprendí después, el rondón (que es la adaptación al español del nombre original en inglés, rundown) está hecho con una técnica ancestral de cocción, la de enterrar todo con el fuego y esperar lo mejor. Hablé de esa también cuando les conté sobre la barbacoa, hace ya varias semanas (puedes leer el post si quieres una idea de day trip en México o solo una historia sobre comida rica). En San Andrés lo hacen con varios animales del mar, sobre todo caracol, leche de coco  y el fruto harinoso de un árbol que tiene el lindo nombre de fruta del pan. No sabría describir el sabor, porque nunca he probado un plato similar, pero recuerdo que era ahumado por la cocción, denso, sabroso, único. Iría por allá solo por comerlo de nuevo.

La primera iglesia luterana en San Andrés, Colombia. Viajar y salir del camino más transitado

Por alguna razón que no entiendo ahora, tanto tiempo después, no le tomé ninguna foto ni a los mangos, ni al rondón. Pero igual los dejo con otras fotos de ese viaje, para que se animen a conocer más lugares, pero viendo siempre cómo conocer a la gente, cómo probar lo de verdad, cómo ir a los lugares más reales.  Estoy segura de que si no hubiera sido por Alfred no habríamos conocido la mitad de las cosas que vimos ni tendría un recuerdo tan bonito de ese viaje.

¿Has conocido a alguien así en un viaje? ¿Te has adentrado por un barrio a conocer las casas locales, las frutas que no sabes cómo se llaman?

Casa abandonada en San Andrés, Colombia. Viajar y salir del camino más transitado

Frutas exóticas en San Andrés, Colombia. Viajar y salir del camino más transitado


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1 Comment

  • Reply
    andresardila
    29/10/2016 at 5:06 pm

    Eso es hurgar en tus recuerdos! Muy lindo. Ojalá puedas comer rondó de nuevo.

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