Un day-trip en México: Prismas Basálticos, Huasca de Ocampo y barbacoa

Estilo de vida, Viajes

El último sábado completo que estuve en México, Fer y yo salimos con Juan y Tiziana, unos amigos, a hacer un paseo de un día a una zona al norte de la ciudad. Desde temprano, a eso de las ocho, nos recogieron y fuimos por las autopistas mexicanas, que todavía me maravillan.  Atravesamos toda la ciudad y luego el Estado de México hasta que llegamos a Pachuca, nuestro destino de desayuno. Aquí te cuento la historia, para que te den ganas y salgas el próximo fin de semana. Pero si no quieres, puedes ver una cantidad de ideas que compartí el otro día, seguro hay algo a tu medida.

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Pachuca y el origen de la barbacoa

Pachuca es el lugar donde tiene origen la barbacoa. Es un plato antiguo, que utiliza técnicas de cocción que ya casi ni se ven: hacen un hoyo en el piso, ponen lumbre y luego organizan el cordero con sus condimentos y lo tapan para que se cocine durante horas y horas. Al final, terminas con una carne tan suave que nunca pensarías en usar un cuchillo. Además, se acumula un caldo tan concentrado y sabroso que no entiendes cómo puede existir. Es una técnica de cocción ancestral, de las primeras con que nuestros antepasados descubrieron las delicias de la comida caliente.

Bueno, ese fue nuestro desayuno, en uno de los lugares tradicionales. Nos recibieron con tlayudas, unas masitas de maíz rellenas de requesón y con queso molido encima, cocidas en el comal. Luego, nos llevaron los caldos, concentrados y sabrosos. Al final, medio kilo de barbacoa con sus tortillas recién hechas para que nos hiciéramos unos tacos.

Los Prismas Basálticos

Con la barriga llena y el corazón contento (y algo más que un poco de sueño, ¡es un plato pesadísimo!) seguimos nuestro camino en dirección a los Prismas Basálticos. Estos son unas formaciones rocosas en un pequeño cañón, que se hicieron luego de la erupción de un volcán hace miles y miles de años. Al parecer, la región estaba cubierta de agua hace muchos siglos. Al entrar en contacto con esta, la lava se fracturó formando pilares de cinco o seis lados, que son a los que le llaman prismas. El lugar es organizado y limpio, aunque con bastante gente. Ver las piedras y pasar un rato allá vale la pena, pero es algo solo para un rato, una hora a lo mucho.

Las paradas siempre son ricas

Cuando decidimos que no había mucho más que hacer, salimos en dirección al pueblo. Hicimos una escala en un mercado local, pequeñito, donde vendían toda clase de verduras, frutas y quesos orgánicos. Todo era de ese tamaño chico que ya es difícil encontrar en un súper pero que generalmente asegura un sabor más fuerte, concentrado y rico. Encontramos personas que vendían aromáticas y hierbas deshidratadas con diferentes usos medicinales, mermeladas de frutas en cosecha, jabones y cremas hechas artesanalmente. Además, había café de olla hecho en leña que estaba incríblemente rico, como siempre lo están los cafés campesinos. Lo vendían para llevar si uno quería, con una taza de barro de las que usan tradicionalmente para ese café.

Huasca de Ocampo

De ahí fuimos a Huasca de Ocampo, el primer pueblo mágico de México, donde dimos una vuelta por sus calles empedradas. Es tan chiquito que casi salimos de él por sus cuatro lados. Había muchos lugares donde comer, todos de buen precio y con comida tradicional mexicana. Al final entramos a un café casi en las afueras cuando estaban comenzando a caer las primeras gotas de lo que al final fue un aguacero en toda regla, granizada incluida. Salimos de ahí cuando pensábamos que había escampado, pero nos sorprendió de nuevo el agua a medio camino del coche.

El triste retorno…

El regreso a México fue tranquilo, lluvioso, lleno de tráfico al entrar a la ciudad. Cansados pero contentos por el paseo que, realmente, permite escaparse por un ratico de la ciudad, descansar del humo y la polución, ver los colores brillantes, disfrutar del paisaje. Es cambiar de ambiente un día y volver renovado, a pesar del cansancio físico.

Ahí tienes una idea para algún día que tengas libre y quieras pasar con amigos. Solo recuerda no dejar el paraguas en el carro así esté soleado y despejado. Ya sabes cómo se pone el clima. ¿Conoces alguno de estos lugares?


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