Las recetas son más corazón que ciencia: el equilibrio en la cocina

Comida, Consejos de cocina

Cocinar

Las recetas son más corazón que ciencia

Sé que esa afirmación no es completamente cierta si te enfocas exclusivamente en la pastelería o la cocina molecular, donde cada gramo puede hacer la diferencia. Pero realmente, para el día a día, para esas comidas que haces en el cotidiano, creo que sí es cierto. Las recetas son más corazón que ciencia. Por eso es que pocas veces pondré las cantidades exactas. La idea es que puedas apropiarte de cada receta, hacerla tuya, moldearla a tu gusto. A mí me gusta mucho la pimienta negra, por decir algo, pero puede que a ti solo te haga estornudar. Omítela, no hay lío. Puede que quieras usar piñones en vez de almendras, que quieras poner mucho mucho tomate o algo así. También está bien.

Se supone que pases un buen rato cocinando, estés solo o acompañado. O acompañado por un vino o una buena música. La idea nunca va a ser que te estreses porque no seguiste al pie de la letra un paso o dejaste algo de lado o metiste algo de más. Tanto mejor, por favor compártelo con todos con un comentario o subiendo una foto a instagram con #atoleytecocina, de pronto a alguien más le guste lo que hiciste o podamos aprender todos de un error. Podemos hacer de la cocina algo colaborativo, algo en lo que todos damos ideas y aportamos a través de una receta base. Sigue tu instinto. Prueba. Mira qué no te convence. Busca un equilibrio.

El equilibrio de los sabores y las texturas

Para encontrar este balance, te tengo algunas recomendaciones. Recuerda los sabores básicos que aprendiste en primaria, esos de salado, dulce, ácido y amargo. Añádele el umami, ese sabor inexplicable que dan las proteínas, las aceitunas, los champiñones. Agrega el picante, que tal vez no sea un sabor como tal pero que pesa sobre la comida. Cuando estés cocinando, ten a estas seis variables en cuenta. Si algo no te convence, piensa de qué tiene demasiado o qué le falta. ¿Qué quieres que resalte? ¿Quieres que prime lo ácido? ¿Que tenga un equilibrio perfecto? ¿Es demasiado amargo? Piensa en qué podrías usar, así no sea algo incluido en los ingredientes que estés usando, para dar el toque que buscas.

Cocina con un balance en mente y vas a ver cómo poco a poco vas a ganar confianza de diseñar tus platos, de crear sabores nuevos, de definir tu estilo. ¿Alguna técnica o ingrediente que no sepas bien cómo manejar? ¿Algo que no te hayas atrevido a probar? ¿No sabes cómo lograr un balance? Coméntalo abajo. No sé todas las respuestas, pero podemos ensayar juntos a cocinar ese vegetal que no te ha salido bien. Podemos repasar cómo cocinar en un sartén para conseguir ese dorado rico y que no todo se vuelva una sopa de vegetales blanditos de colores opacos. ¿Qué opinas?

Lo que viene

La semana que viene vamos a hacer unos huevos benedictinos. Prepara tu batidor de globo, un bol y la mantequilla, haremos un desayuno bien especial para que sorprendas a alguien. Entre tanto, te invito a conocer la sección de viajes, que comienza este viernes y a checar la primera entrada de estilo de vida que será el lunes, donde discutiremos medios de transporte para vivir con algo menos de estrés.

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2 Comments

  • Reply
    myrollerlive
    10/07/2016 at 7:13 pm

    Hola solo quería decirte que si puedes echar un vistazo a mi blog rollerlive gracias

  • Reply
    andresardila
    06/07/2016 at 1:05 pm

    Me encanta el blog.
    Tengo un pero: eso de “checar” no me gusta… Sugiero verificar, constatar, u otros sinónimos. Hasta me aguanto un “chequear”, pero NO checar.
    (mañas mías, cierto?)

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