El regreso de un viaje

Viajes

El regreso de un viaje, aeropuerto

En el avión de vuelta

Voy escribiendo esta entrada en el avión de regreso a Bogotá, donde me espera mi última semana de clase (solo que lo publico el viernes, el día de los viajes en Atole y Té). Supongo que lo bueno es que a Fer ya lo veo en septiembre (¡en mes y medio!) y que luego del 30 de noviembre quedo libre de clases, pero ahorita, en el avión, con la turbulencia suave y la risa de una familia algunas filas más atrás, regreso nostálgica como me pasa generalmente con los viajes, y tal vez algo (bastante) más por tener que hacerlo sin quererlo y no poder seguir en la ciudad y con quienes ya considero mi otra casa. Es extraño ser medio nómada, o sedentario de múltiples lugares.

Y por aquí, mientras atravieso Costa Rica entre sus nubes lluviosas, pienso en qué hacen normalmente las personas cuando regresan de un viaje para levantar el ánimo y volver a la rutina de siempre (porque luego de dos meses en México, ya teníamos nuestras rutinas). ¿También te da nostalgia viajera? ¿Tristeza de no poder estar en muchas partes al mismo tiempo?

¿Qué haces tú cuando estás en esta situación?

No estoy muy segura de cuáles son mis tradiciones. Creo que veo muchas fotos y termino, a veces, haciendo otro álbum.

Aprovecho y veo a toda la familia y amigos que puedo y que no había viso en mucho rato.

Busco las cosas que me gustan de mi ciudad, porque al final es el único lugar que tiene un lugar de té que me gusta tanto y no hay más lugares donde esté Wok, ese restaurante de comida oriental que me gusta tanto.

Veo los cerros que bordean la ciudad y que siempre me hacen sentir en casa. El verde particular de sus bosques es uno que no es tan fácil de encontrar en el mundo, como me he dado cuenta con los años.

Como las cosas que no había podido, porque no se encuentran tan fácil. Pienso en el arroz con camarones de Yarlis, en la sopa de patacón, en las cosas ricas que cocina mi mamá.

Ahorita mismo pienso en Tobías y en Gaspar y en cómo el primero se va a emocionar cuando se dé cuenta de todo lo que vamos a salir a entrenar para la carrera que tenemos a finales de agosto, a la que vamos a ir acompañados y felices, como siempre que salimos a correr un rato juntos. Les tengo una pelota de regalo.

Supongo que son cosas que ayudan, pensar no en lo mucho que estoy dejando en la tierra de los chilangos sino en lo mucho que voy a volver a ver. Y pensar en septiembre, en la playa, en que vamos a descansar una semanita y luego de eso van a ser dos meses y ya voy a terminar clase. Pero eso ya es otra historia y estoy tratando de buscarle un lado bonito y optimista a lo que, al final, es una entrada más bien triste.

Entonces, más bien, ¿hay algo más que tú hagas para sentirte mejor al volver de viaje?


¿Ya sigues al blog en redes sociales?

¡Visita y sigue la página de PinterestInstagram y Facebook, y ayuda a crecer la comunidad!

entrada anterior
entrada siguiente

No Comments

¿Qué opinas de todo esto? ¡Comenta y comparte con todos!

A %d blogueros les gusta esto: