Ciclos de la vida

Estilo de vida, Vida plena y consciencia

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En mi último día de práctica en el Museo Nacional de Antropología, Fer llegó de sorpresa a recogerme al final de la tarde. Íbamos a ir a cenar y a tomar algo, en una mezcla de despedida, celebración y cita, todo revuelto, bonito y feliz (pero triste) a la vez. Cuando íbamos saliendo le pedí que nos tomáramos una selfie con el museo (que quedó toda blanca y brillante), porque sentí que resumía bastante bien mi verano 2016.

Cuando nos alejábamos caminando, con la bolsa cargada de libros que me regalaron y el sabor del pastel con café de despedida todavía en la boca, Fer me preguntó qué se sentía estar cerrando un ciclo más. No recuerdo bien qué respondí ahí, en ese momento en que estaba aún más sentimental que ahora, pero ahora que le doy más vueltas veo cómo no hacemos sino abrir y cerrar ciclos en la vida, en todo. Hay otros que ya he cerrado este año, como terminar la tesis y presentarla con honores. Hay otros más que se van a cumplir también, como terminar las clases en la universidad y quedar más o menos libre para buscar una práctica o un trabajo ya en lo que quiera. Está apenas empezando el que comparto con él y del que se desprenden muchos más.

Cerrar un ciclo

Es extraño, porque cerrar un ciclo es algo que a la vez te cambia y no te das cuenta, porque el proceso es tan gradual, tan lento, que ni siquiera lo vas notando sino hasta años después, cuando te das cuenta de lo signficativo que fue trabajar en Australia, terminar de estudiar cocina, terminar una relación o cualquier otra cosa. Casi siempre es solo después que te das cuenta del impacto real que algo tuvo en tu vida.

Y aunque se supone que hay ciclos mayores y definidos (esos que se cierran a los 7, 14, 21…, que vi en yoga y sí tienen relación con todo), al final creo que es una superposición gigante de ciclo sobre ciclo sobre ciclo, unos que terminan, unos que van por la mitad, otros que sabes que vas a empezar pero no tienes muy claro cuando. Todos tienen influencia, todos te forman como persona, te hacen más fuerte, te duelen, te alegran, te dan aliento o te lo quitan.

Está bien, es la vida. Pero es bonito ser consciente de cómo pasa, cómo se mueve, cómo va por ahí, pero siempre en el presente, siempre disfrutando de la conjunción particular de ciclos que nunca se va a repetir de la misma forma. ¿La sientes? ¿Sientes esos ciclos que abres, cierras y vives? Es como andar en una ola. Hay una cita de Thoreau que me parece apropiadísima para esto:

“You must live in the present, launch yourself on every wave, find your eternity in each moment”

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1 Comment

  • Reply
    Anónimo
    08/08/2016 at 10:13 pm

    Me gustó! No hay mejor maestro que el tiempo. El tiempo te da vida y te la quita. De cerca la vida es una tragedia pero de lejos es una comedia..dicen por ahí. Somos una sucesión de momentos, de ciclos que abrimos y cerramos… Nice one!

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